EN el curso de los años, Lady Di llegaría a representar mucho para muchos al convertirse en un icono de la moda, en una gran defensora de las causas benéficas y en una estrella mediática. Para los que la conocían y la querían, lo que más brillaba en ella era su entusiasmo por la vida, su risa franca y su vitalidad inagotable. Tanto en la esfera pública como en la privada, en compañía de grandes personalidades o con la gente más humilde, Diana siempre agradaba y sorprendía con su presencia, y era capaz de iluminar cualquier acto, una luz que todavía sigue brillando en la memoria colectiva.
La mejor forma de expresar su espíritu y su personalidad libres era bailando, lo disfrutaba en cuerpo y alma. Incluso cuando estaba sola…
